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martes, 24 de mayo de 2016

HAITÍ Y REPÚBLICA DOMINICANA, DOS NACIONES, DOS BANDERAS, DOS CULTURAS




PARTE I:

CONTANDO LA HISTORIA REAL DE HAITÍ Y REPÚBLICA DOMINICANA

Somos una isla en el Caribe, una isla que en la antigüedad estaba ocupada por nativos, la cual fue visitada en el año 1492 el día 5 de diciembre, ellos la bautizaron con el nombre de La Hispaniola; antes de eso sus nativos la llamaban Bohio o Bareque, aunque Gonzalo Fernandez de Oviedo y Bartolome de las Casas relatan que los Amerindios Taínos le llamaban Haití por ser tierra montañosa, aunque Angleria le llamaba y añadió otro nombre Quizqueia que significaba Madre de todas las tierras, actualmente nuestra Constitución en su articulo 9 la llama la Isla de Santo domingo.

Hago este preámbulo, para que sepan desde este inicio de donde venimos y quienes somos; desde la visita de Cristobal Colon a esta isla han trascurrido muchos sucesos, iniciamos con la esclavitud, saqueo, violaciones a sus mujeres, maltratos inhumanos y exterminio de la raza nativa encontrada en ella; fue así como en el año 1501 la Colonia Española comienza a importar esclavos africanos hacia la isla, los cuales trajeron toda clase de enfermedades a la isla, lo cual ocasiono la muerte de los pocos nativos que quedaban y que no resistían los virus traídos por los esclavos africanos a la isla, como fue la Viruela.De una población de 250,000 en la isla, a penas solo quedaban en el 1517 solo 14,000.

Los esclavos africanos fueron traídos con la creencia de que eran mas resistentes al trabajo fuerte en la extracción del oro, la fabricación del azúcar, la cosecha de Cafe, Tabaco, Jengibre y el cuidado del ganado; a medida que los españoles descubrían otras tierras y saqueaban la Isla, estos iban perdiendo interés sobre esta, lo que la hicieron blanco perfecto de los Piratas, lo que ocasiono que los Piratas franceses, ingleses y neerlandeses sentaran bases en la isla abandonada, fue entonces cuando en el 1665 el Rey Luis XIV reconoció la colonización a la cual le dio nombre de Isla de Saint-Domingue, lo que hoy se conoce como Haití; ya en el el 1667 mediante el Tratado de Rijswijk donde España cede a Francia la otra parte del tercio Occidental de la Isla, para esa época siendo la colonia mas rica y prospera de las Indias Occidentales y una de las mas ricas en el mundo, la Isla era el puerto mas influyente en el trasiego de productos hacia el Continente Europeo; ya para el año 1776 Haití declara su Independencia, lo que ocasiona que de ser una Isla prospera envidiable por el mundo, esta parte de la isla se convirtiera hasta el momento en un de los paises mas pobres del mundo, la cual se caracteriza por ser una nación anarquizada, con un retroceso de violencia y creencias y adoración a la muerte atravez del Vudú africano, donde aun a pleno siglo 21 aun existe la esclavitud infantil llamado El Restavecks.

Todos en este inicio pueden ver claramente que no fueron los haitianos los primeros en habitar esta isla, no fueron ellos los que nos hicieron lo que somos, no fueron ellos los que enriquecieron esta isla, ya esta isla era rica, la cual con la independencia de estos de la esclavitud la empobrecieron y convirtieron su parte en lo que hoy es una nación DESÉRTICA sumida en la pobreza, el oscurantismo rindiendo culto a los muertos y en donde nadie lucha por levantar su nación, mas que enriquecerse de las ayudas que son divididas entre las mas de 14,000 ONGS que no permiten que esas ayudas lleguen a los mas pobres y necesitados, en donde fundaciones como Clinton se han consumido las ayudas internacionales en donde no saben justificar en que la invierten cuando el pueblo haitiano aun esta en el suelo desde el terremoto del año 2010.

CONTINUARA...

jueves, 18 de septiembre de 2014

UN MINISTRO QUE GANA MAS DE UN MILLON DE PESOS MENSUALES, MAS QUE EL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS






Valdez dice crecimiento no llega a los que lo producen


Santo Domingo.-El Gobernador del Banco Central afirmó ayer que el crecimiento de la economía en el país se queda concentrado y no llega a los que la producen”.
Héctor Valdez manifestó que ese es el gran problema de la economía nacional.
Insistió en que los bajos salarios son los causantes de los altos niveles de informalidad, ya que obligan a los empleados a buscar la manera de vivir y dotar a sus familias de las cosas indispensables.
“En la ciudad hay negocios de venta de frutas que generan 30 mil pesos al mes, una suma que ni siquiera pagan los bancos a los cajeros, que tienen cierto nivel académico”, ejemplificó.
El funcionario aclaró que el Banco Central no defiende la informalidad, lo que defiende es que al trabajador “se le pague un salario justo, de acuerdo a su labor y acorde con sus necesidades”. “Si mejoran los salarios se mejora el consumo, la demanda, la inversión y el producto”, puntualizó.
Asimismo, negó que el país vaya a la vanguardia de la informalidad, sino que hay grandes países, como Argentina, Chile, Brasil y Colombia con niveles importantes de trabajo informal.
Valdez Albizu pronunció el discurso inicial en del “IV seminario internacional de comunicación”, realizado por esa institución bajo el tema, “Comunicación digital: retos y desafíos”.
Allí expuso la colombiana Catalina Bernal Pontón; el español José Luis Orihuela y del país , Yilem Herrera y Bismark Carreras.

martes, 16 de septiembre de 2014

UN GOBIERNO DOMINICANO DE CHANTAJES Y PERVERSIDADES

PDTE. JCE denuncia poder ejecutivo busca controlar esa institución.


Por Shaira Castillo
Santo Domingo.- A solo dos años para las elecciones presidenciales, el titular de la Junta Central Electoral, denuncia que existe un complot desde el gobierno para controlar y desacreditar esa institución.
En este sentido, el presidente la junta central electoral Roberto Rosario, expresó que las actitudes de represalias contra esa institución ante un proceso electoral, eran cosa del pasado. Sin embargo, aseguró que ahora intentan contralarlos desde el poder ejecutivo.
Así lo revelo, en el programa radial Cuentas Clara que se transmite por la nota diferente.
Sin Embargo, en especial citó el caso del contralor general de la república quien aseguró no tiene facultad para auditarlo.
El presidente de la Junta Central Electoral, aclaro que no se opone a cumplir la ley de compras y contrataciones sino a que la Dirección de compras sea un órgano de apelación a las decisiones que toma ese órgano comicial.

LA TRAMA CONTRA LA NACION


Soberanía, Encuestas y Apatridia en República Dominicana



Por Juan Manuel Rosario:
La situación de la nacionalidad y los asuntos migratorios de la República Dominicana, debatida con vehemencia recientemente, ha reafirmado la escasa vocación de estadistas de quienes administran la cosa pública dominicana, cuyo interés fundamental es mantener una constante medición de su “aceptación” personal en el seno de la sociedad dominicana e internacional, y no el de ser garante en la defensa del interés del Estado dominicano; he reiterado y reitero que estamos viviendo en la etapa del vedetismo político y estatal en la República Dominicana, en el que el narcisismo personal es la proa de la embarcación que conduce gradualmente al país a aguas turbulentas y posiblemente incontrolables.
Se ha manipulado a la opinión pública nacional e internacional para hacer creer que la República Dominicana es el país más racista, inhumano, que existe en la faz de la tierra, y el gobierno dominicano persiste con una pasividad que asombra; porque el interés de los que gobiernan es escuchar la frase proveniente de la comunidad internacional y de algunos sectores nacionales de que “el presidente es una buena persona, le preocupa el drama humano”; porque lo importante no es el país, sino la imagen personal; y para justificar ese comportamiento hay una palabra clave, “prudencia gubernamental” y “consenso”.
En esta ocasión le han regalado encuestas al gobierno que lo presentan con un elevado “nivel de popularidad”, ¿Quiénes son los patrocinadores de esas encuestas? Los mismos que adversaron la Sentencia del Tribunal Constitucional 168-13 y que han apostado a la pérdida de la soberanía de la República Dominicana; porque con esas “cifras” se vende la imagen de que el gobierno se manejó tan bien frente a la Sentencia 168-13, a la Ley Especial de Naturalización 169-14, al Plan Nacional de Regularización, en la defensa del país a nivel internacional… que su popularidad aumenta en la población dominicana. ¡Qué barbaridad!, ¡Cuánta manipulación!
Ahora renace el debate sobre la apatridia en República Dominicana, y el gobierno permanece en silencio; se sigue insistiendo en un criterio inapropiado, intencional, malsano, para definir la apatridia en el territorio dominicano; se sigue manejando la actitud de definir o de determinar quién es apátrida o no lo es en función de criterios personales de individuos generadores de opinión pública y de representantes de órganos internacionales en la República Dominicana; se quiere imponer un concepto de apatridia a la fuerza en el país por encima de lo que establecen los convenios internacionales.
Es como si se le preguntara a una de esas personas ¿qué tú entiendes por apatridia?, y él respondería: “Entiendo por apatridia lo que yo quiera, lo que me dé la gana, y eso que quiero y me da la gana de entender es lo que el Estado dominicano debe asumir como concepto de apatridia, ok?”. Y los gobernantes dominicanos informados de ese diálogo dirían:“Si eso es lo que ellos quieren, se lo daremos”.
La apatridia es un concepto establecido en los Convenios internacionales para designar a aquellas personas que no les corresponde ninguna nacionalidad al nacer; por tanto, cuando una persona nace en el territorio de un Estado, para poder determinar su condición de nacionalidad hay que verificar la Constitución del lugar donde nació y la Constitución del origen de los padres, entonces, si haciendo esa indagación constitucional se comprobare que a esa criatura no le corresponde ni la nacionalidad del Estado donde nació ni la nacionalidad del origen de los padres, entonces se propugna porque se le otorgue la nacionalidad del lugar de nacimiento, porque de no hacerlo quedaría apátrida; ese es el primer ejercicio; la apatridia no está determinada por el tiempo residiendo en un lugar determinado, debido a que la nacionalidad es un vínculo jurídico de una persona con el Estado, y si alguien nace en el territorio de otro Estado, pero la Constitución de sus padres le garantiza la nacionalidad, no se puede hablar de apatridia. ¿Establecen los Tratados internacionales sobre la apatridia algo diferente a lo precisado en este párrafo? No.
La situación con relación a la República Dominicana ha llegado a un nivel de gravedad tal, que cualquier persona y representante de organismos internacionales en el país convierten en doctrina constitucional y hasta de derecho internacional sus pretensiones personales, y eso pasa como si nada en el debate nacional; es lo que sucede con el concepto de apatridia.
Sobre todo es interesante resaltar que la República Dominicana no ha ratificado la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas del 1954, ni la Convención para Reducir los Casos de Apatridia del 1961, la cual fue firmada el 5 de diciembre de 1961, pero no ratificada por el Estado dominicano; sin embargo, muchas veces se citan esos instrumentos como elemento de chantaje y de meter miedo a los dominicanos. Esta observación la hago aquí corriendo el riesgo de que los sectores que adversan a la República Dominicana salgan, raudo y veloz, a depositar estos instrumentos en el Congreso para su ratificación, y así aumentar los niveles de presión contra el país; porque es que esta nación tiene pocos dolientes en el Estado.
No obstante nosotros no haber ratificado esos dos instrumentos, es bueno hacer algunas observaciones sobre lo que cada uno de esos convenios establecen, que se distancia de lo que en República Dominicana se ha querido vender en torno a las situaciones de apatridia.
El artículo 1 de la Convención para Reducir los Casos de Apatridia del año 1961 es muy ilustrativo  del derecho de los Estados para regular la concesión de nacionalidad a las personas que ya se le haya comprobado su condición de apátrida, al establecer en el numeral 2 de ese artículo lo siguiente: “TodoEstado contratante podrá subordinar la concesión de su nacionalidad según el apartado b del párrafo 1 del presente artículo a una o más de las condiciones siguientes:
  1. a) Que la solicitud se presente dentro de un período fijado por el Estado contratante, que deberá comenzar a más tardar a la edad de 18 años y que no podrá terminar antes de la edad de 21 años, entendiéndose que el interesado deberá disponer de un plazo de un año, por los menos, para suscribir la solicitud personalmente y sin habilitación; b) Que el interesado haya residido habitualmente en el territorio nacional por un período fijado por el Estado contratante, sin que pueda exigirse una residencia de más de 10 años en total ni que el período inmediatamente anterior a la presentación de la solicitud exceda de cinco años; c) Que el interesado no haya sido condenado por un delito contra la seguridad nacional ni a una pena de cinco o más años de prisión por un hecho criminal; d) Que el interesado no haya adquirido una nacionalidad al nacer o posteriormente.”
Es claro lo que manifiesta esa Convención en su espíritu jurídico de que los Estados Parte de ella pueden establecer condiciones para conceder la nacionalidad por razones de apatridia; sin embargo, a la República Dominicana se le exige lo que no se le pide a otros Estados.
Esa Convención no solo faculta a determinar cómo conceder la nacionalidad en asunto de apatridia; sino que además, permite en su artículo 8, numeral 2, privar de la nacionalidad en los casos de que ésta haya sido obtenida por declaración falsa o por fraude.
También podrá privarse de la nacionalidad a una persona si en el momento de la firma, ratificación o adhesión de la Convención, conforme a la legislación nacional del Estado, esa persona ha prestado o seguido prestando servicio a otro Estado, haya recibido o seguido recibiendo dinero de otro Estado; se haya conducido de una manera gravemente perjudicial para los intereses esenciales del Estado, cuando la persona haya prestado juramento de lealtad o hecho una declaración formal de lealtad a otro Estado, o dado pruebas decisivas de su determinación de repudiar la lealtad que debe al Estado contratante.
Cito esta Convención para ponerla como ejemplo de cómo se regula el caso de los apátridas en los instrumentos internacionales, aunque la República Dominicana no tiene compromisos internacionales, como ya manifesté, con los convenios internacionales sobre apatridia. Todos los Estados, aun habiendo firmado, ratificado o adherido la Convención sobre Apatridia, tienen derecho muy sólido para los asuntos relacionados con la determinación de la nacionalidad de los que nacen en su territorio; solo a la República Dominicana se le quiere tratar como paria del mundo, sin derecho como Estado; por poseer gobiernos cuyo único propósito es la gloria personal frente a la aceptación de sectores contrarios a los intereses generales de la nación.
Los únicos instrumentos internacionales para tratar la condición de apatridia en la República Dominicana son: La Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención Interamericana de Derechos Humanos; la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 15 dice: “1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. 2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad”; mientras que la Convención Interamericana de Derechos Humanos establece en el artículo 20, numeral 2: “Toda persona tiene derecho a la nacionalidad del Estado en cuyo territorio nació si no tiene derecho a otra”.
Es más que claro que estos instrumentos hacen hincapié en que a una persona le corresponde la nacionalidad del Estado donde nace solamente si no le corresponde otra; esa es la condición fundamental, que no le corresponda otra nacionalidad, para poder adquirir de esa forma la nacionalidad del Estado donde nace. ¿A las personas nacidas en el territorio de la República Dominicana hijas de nacionales haitianos, no les corresponde otra nacionalidad? Claro que les corresponde la nacionalidad haitiana, porque así lo establece la Constitución de ese país. Entonces, ¿se le puede aplicar ese artículo, el 20 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos, a las personas nacidas en el territorio dominicano hijas de nacionales haitianos? Evidentemente que no le es aplicable.
¿Tienen las personas nacidas en el territorio de la República Dominicana hijas de nacionales haitianos derecho a una nacionalidad? Sí, todo ser humano tiene derecho a tener una nacionalidad, y los hijos de los haitianos que hayan nacido en el territorio de la República, cuyos padres se encuentren en condición de ilegalidad migratoria o en tránsito, les corresponde una nacionalidad. ¿Cuál nacionalidad les corresponde? La que establece la Constitución haitiana. ¿Por qué despreciar la nacionalidad haitiana? ¿Por qué reclamar que se les reconozca la nacionalidad haitiana a los hijos de haitianos es considerado una vergüenza para quienes entienden que la importante es la nacionalidad dominicana? ¿No es discriminatorio pensar que la nacionalidad haitiana está por debajo de la nacionalidad dominicana? Sí, es una discriminación cubierta con el ropaje del “humanismo”.
¿Son los hijos de haitianos nacidos en la República Dominicana apátridas, conforme a la Constitución de sus padres? No. A los hijos de haitianos les corresponde la nacionalidad haitiana no importa el lugar de nacimiento. Entonces, ¿por qué se quiere obligar a la República Dominicana a darles condición de apátridas a los hijos de haitianos nacidos en el país?
La Constitución haitiana de 1983 en su artículo 11 dice: “Son haitianos por origen: 1) Todas las personas nacidas en Haití de padre haitiano o madre haitiana; 2) Todas las personas nacidas en el extranjero de padres o madres haitianas; 3) Todas las personas nacidas en Haití de padres extranjeros o, si no es reconocido por su padre, madre extranjera, siempre que descienda de la raza negra.
La calidad de nacionalidad haitiana, tanto de origen como adquirida, no se puede eliminar el reconocimiento posterior de padre extranjero”
En tanto que la Constitución haitiana del año 1987 en su artículo 11 establece: “Posee la nacionalidad haitiana todo individuo nacido de padre haitiano o de madre haitiana, los cuales hayan nacido haitianos y no hayan renunciado jamás a su nacionalidad al momento del nacimiento”. ¿Les corresponde a las personas nacidas en el territorio dominicano, hijas de haitianos, la nacionalidad haitiana? Sí, porque así lo determina la Constitución de la República de Haití. ¿Por qué se pretende, entonces, obligar a la República Dominicana a que le otorgue la nacionalidad, aún contra sus propias leyes, a las personas nacidas en el territorio de la República hijas de haitianos en situación irregular o de tránsito?
La situación de los haitianos es que están de manera irregular en el territorio de la República, o de tránsito, conforme a las leyes migratorias locales; y según la Constitución dominicana, los extranjeros que se encuentren en esa situación en el territorio de la República, sus hijos que nacieren en el territorio dominicano no les corresponde la nacionalidad dominicana; pero no quedan apátridas, porque la Constitución de sus padres le transfiere la nacionalidad de origen de éstos; o sea, los hijos de esos Extranjeros procedentes de Haití, son haitianos. ¿Por qué no se le reclama al Estado haitiano que no les niegue la nacionalidad a los hijos de sus nacionales? Porque de lo que se trata es de imponer una situación a la República Dominicana, por la fuerza.
Según la Constitución y las leyes dominicanas, el extranjero que obtiene una residencia emitida por la Dirección General de Migración, no está de tránsito ni en condición de ilegalidad migratoria, y por tanto si a esos extranjeros le nacieren hijos en el territorio dominicano, a esos hijos les correspondería la nacionalidad dominicana sin ninguna discusión; esas son las normas dominicanas que se quieren desconocer; no es un asunto ni de discriminación, ni de racismo, ni de “drama humano”, es una situación del derecho que tiene el Estado dominicano a tener sus normas que lo regulen y hacer que sean respetadas por todos los que se encuentre en su territorio, sean nacionales o extranjeros.
El gobierno dominicano, el Estado en sentido general, debe dar una gran batalla a nivel internacional, para exigir y obligar al Estado haitiano a que no le niegue la nacionalidad a los hijos de sus nacionales, porque con su actitud Haití está incentivando la apatridia en el mundo, de los hijos de sus nacionales que nacen fuera del Estado haitiano, y es su obligación reducir la apatridia en el mundo.
El Estado dominicano ha cedido sus derechos soberanos por la actitud genuflexa del gobierno. En una ocasión dije que si el gobierno dominicano, y el Estado se arrodillaba frente a las pretensiones de sectores nacionales e internacionales, se le haría un poco difícil después ponerse de pie; esos sectores han comprobado que en la República Dominicana a la cobardía se le pone el sinónimo de prudencia, y están presionando y van a seguir presionando para tratar de conseguir más, más y más, hasta destruir los cimientos de la República Dominicana.
@JuanMRosario
Juanmanuelrosario87@yahoo.com

PODEMOS VIVIR SIN RIQUEZAS, PERO NO SIN AGUA


Loma Miranda vale más que níquel, su riqueza es el agua


Loma Miranda, La Vega. El día que esa loma sea explotada, ahí mismo yo sé que voy a morir porque nos están quitando lo único que nos vale en este mundo a los que vivimos en estos pueblos. La única fábrica y la única riqueza que tenemos es el agua que brota de Miranda”, afirmó Carmen Santos Bruno, una anciana de 75 años que manifestó con orgullo haber nacido en La Llovedora, uno de los brotes de agua de la elevación de 42 kilómetros cuadrados.
Doña Carmen reside en Los Algarrobos, comunidad próxima al balneario Acapulco, riachuelo donde las rocas, el agua fría y el verdor de loma Miranda son los verdaderos protagonistas.
La señora dijo que no estudió tanto para hablar bonito, “pero yo sé que después que Falcondo se ha apoderado del mundo entero, nada más sale lo de Falcondo, por eso yo me iba a negar a dar informaciones. Sí, soy de esa Loma y nací frente a La Llovedora, por eso me siento mal con lo que estoy viendo” , dijo.
La anciana mantiene lúcidos los recuerdos de su infancia frente al agua que brota de las rocas y cae al río cual si fuera lluvia, por ello en reiteradas ocasiones aseguró sentirse mal porque “me están arrebatando lo nuestro, algo bello que Dios nos dio. No ha sido el hombre que lo ha hecho”.
Sentada en una mecedora hizo una pausa en su elocuente discurso y luego manifiestó: “Ay mi hija, yo sé que el dinero lo puede todo y esa gente está haciendo todo lo posible para explotarla. Cuando empiecen nos contaminarán el agua, esa que bebemos, con la que nos bañamos y criamos los pejes y las jaibas que comemos”.
Sobre la campaña a favor. Doña Carmen aseguró que las personas que favorecen la explotación y salen en los comerciales de radio y televisión reciben, supuestamente, 800 pesos mensuales de la empresa minera. El dato lo repiten y confirman otros comunitarios en Los Algarrobos, quienes sostienen que no aceptan el dinero porque para ellos “Miranda vale más que eso”.
“Ellos (Falcondo) dan 300 por personas y le dan qué comer cuando los llevan a las actividades y excursiones”, sostiene Genaro Rodríguez, un defensor de loma Miranda.
“Pero a nosotros nos ofrecían más. Cuando comenzamos, que salíamos en la guagua, nosotros vendíamos comida, brochures y camisetas para conseguir el dinero del transporte, entonces nos llamaban y le decían a la presidenta del Comité por el Agua y la Vida que se detuviera con su gente y que pidiera por su boca”, recordó doña Carmen.
También señaló que por Los Algarrobos vienen “buscones de Falcondo” a ofrecerles cosas a las personas, por ejemplo pintarnos la casa, pero les piden el número de cédula. “A los tontos, a mí nunca se han engañado”, enfatizó la anciana.
Reporteros de HOY fueron al barrio La Piedra donde supuestamente viven quienes reciben dinero de Falcondo para apoyar la explotación, pero las personas consultadas se negaron a hablar del tema.
Suplidora de agua. Genaro Rodríguez, guía oficial de la loma, llama a Miranda “la madre de las aguas”, porque del líquido que brota por su ladera se suplen unos 20 mil habitantes.
Las comunidades de El Algarrobo, Los Pinos, Junumucú, La 40, La Piedra y otras se suplen del agua que extraen directamente del río Jagüey “sin tener que tratarla”, sostiene.
Indicó que para la presa de Rincón salen arroyo Berraco, Jacubey y arroyo La Caña. De Sabana el Puerto hacia adelante se encuentra el nacimiento del río Fantón, también la cañada de La Rubia, las aguas de la Amapola, de Damajagua, del Naranjo, la cañada de Julia y el agua de Yiya.
Explicó que luego no hay más brotes de agua sino hasta La Llovedora, de ahí empiezan otros hasta lo que se conoce como La Confluencia. Afirmó que dentro de las 22 mil tareas propiedad de Falcondo Xstrata Nickel nacen Los Anones, el río de Moncito y los caños de Bertha, Pascuala, de Lala y de Fisco.
Medidas de manifestantes. Raúl Guerrero, vocero del Campamento loma Miranda, dijo que la lucha para evitar que se explote el área será constante y no solo en La Vega y Bonao, sino en todo el país. “Seguiremos concienciando a las personas sobre el desastre que puede ser la explotación”.

ACOSO DEL GOBIERNO A LA JUNTA CENTRAL ELECTORAL


Acoso contra la JCE, ¿Por qué?


Cuando leí la primera plana del periódico El Nacional el pasado jueves con la información de que Roberto Rosario denunciaba públicamente un acoso de funcionarios palaciegos en contra de la Junta Central Electoral, sólo recordé el refrán popular que dice: “Sólo hay que estar vivo para ver cosas”. Nunca me podía pasar por la mente que en un gobierno de Danilo Medina, al hombre que se la jugó por el país el 20 de mayo de 2012 frustrando todas las diabólicas conspiraciones contra el proceso electoral y los cómputos de las elecciones generales organizadas ejemplarmente ese día, se le podía acosar desde altas instancias del gobierno.
El presidente Danilo Medina debe parar en seco a los funcionarios de su gobierno que, a menos de dos años de las elecciones, estén acosando a la JCE con campañas mediáticas soterradas acerca de la supuesta falta de transparencia con la que el organismo electoral maneja los fondos y compras de la institución, haciendo causa común con enemigos de Roberto Rosario de la llamada “sociedad civil”, que han intentado mil diabluras para “hacerlo saltar” de su puesto como presidente del organismo electoral, desde mucho antes de las elecciones del año 2012.
La nación tiene derecho a estar cabalmente informada sobre lo que está ocurriendo y el porqué se acosa a Roberto Rosario. El ha sido desde el mando de la Junta Central Electoral un celoso guardián de la soberanía y la identidad de la República Dominicana, que se ha negado a ceder a chantajes y presiones internacionales con su comparsa de traidores locales, en procura de que se desacate el mandato del Tribunal Constitucional en su histórica y memorable Sentencia 168-13.
Es Roberto Rosario, en la Junta Central Electoral, el que tiene constitucionalmente la salvaguarda de la identidad civil en la República Dominicana.
Es la JCE el organismo que va a decidir quién reúne las condiciones para ser inscrito en el Libro de Extranjeros, en virtud de la Ley 169- 14; es la JCE la que está constitucionalmente llamada a velar porque ese proceso no sirva para falsifi cación o “invento” de identidades o para construir un “libro de apatridia” de extranjeros, como traje a la medida para validar las malvadas acusaciones internacionales contra la República Dominicana, como la organizada para el próximo miércoles por la ACNUR en La Haya.
La fi rmeza de Roberto Rosario en la Junta Central Electoral ha sido un muro de contención fundamental para los planes de fusión República Dominicana y Haití, a través del intento de prostituir los libros y documentos de identidad. Por eso es el blanco de las ONG’s, del Centro Kennedy y de los organismos internacionales que quieren forzar a la República Dominicana a darle nacionalidad a cientos de miles de haitianos que aleguen haber nacido en territorio nacional, bajo la acusación falsa de ser “apátridas”.
Que esos ataques vengan del exterior con sus sirvientes pagados en dólares en el territorio dominicano, es entendible. Sin embargo, resulta insólito que se usen altos enclaves del propio gobierno para querer derrumbar moralmente a la JCE y a su presidente, tomando como pretexto y excusa supuestas competencias legales de fi scalización, contrarias a la Constitución.
La posición de la Junta Central Electoral en voz de su presidente ha sido muy clara, en cuanto a que no se opone a que el organismo constitucional que puede fi scalizarlo, que es la Cámara de Cuentas, audite y supervise todo el manejo de fondos y operaciones de compras de ese organismo.
La Constitución de la República, por igual, es muy clara en cuanto a darle autonomía fi nanciera y presupuestaria a la JCE, lo consignó así, precisamente para evitar que organismos dependientes del Poder Ejecutivo puedan ejercer presión o acoso sobre el órgano supremo en la organización de elecciones de la República.
Resulta increíble que sea la Dirección General de Compras y Contrataciones (que aunque depende formalmente de Hacienda, todos sabemos en este país a qué Despacho responde) en ocasión de una litis de una empresa extranjera contra la Junta Central Electoral, impugnada legalmente a través de un abogado ex-coordinador general de Participación Ciudadana, sea una de las instancias usadas desde el gobierno para desacreditar al organismo electoral.
La disputa aparente ante la opinión pública es el proceso antes mencionado.
Sin embargo, como decía don Juan Bosch: “En política hay cosas que se ven y otras que no se ven. Y las que no se ven, son más importantes que las que se ven.” La realidad es que Roberto Rosario es un objetivo y “pieza de caza” de poderosos enclaves internacionales, con sus cómplices del patio, que buscan su descrédito para minar la fortaleza de su defensa a la soberanía de la República Dominicana y a la identidad civil de nuestro país.
Que sepan Roberto Rosario y la Junta Central Electoral que tendrán al país como un solo hombre respaldándolos en caso de que el acoso denunciado por él persista. Tengo fe y esperanza de que el Presidente Danilo Medina le pondrá fi n al mismo. Por el bien del país, de la identidad nacional y del proceso electoral venidero.
Por Dr. Vinicio Castillo Seman 

lunes, 27 de abril de 2009

ABRIL DE CADA AÑO


Por: Dra. Gladys Feliz Pimentel
Crecí mirando durante todos los meses de Abril de mi niñez, de mi adolescencia y de mi vida de adulta ver largas horas de lágrimas en los ojos de mi madre que en paz descanse, siempre fue así, ella lloraba por el único hijo varón que Dios puso en sus brazos se llamaba Alfredo Montero Pimentel (ália Valeche) con apena 25 años de edad y que un día 26 de Abril del 1965, decidió venir de Barahona a Santo Domingo, a una guerra que solo él entendía, su ideal patriótico y sus ideas revolucionarias, propia de jóvenes de esa época, era lo único importante para él, eso a mi corta edad yo no lo entendía; era mi único hermano, todas éramos hembras; una familia formada por ocho hermanas y el único Varón, con el que crecimos en medio de sueños y metas, siendo este el más sobresaliente, educado, disciplinado, del hermano que soñaba con un mundo mejor. Mi único hermano que se llevó la guerra, un único hermano que mi madre no logró enterrar, mi madre solo recibió el consuelo de su familia y nunca dejó de llorar a ese hijo perdido en una guerra que ella nunca entendió.
Ella vio toda su vida, que solo su hijo era recordado por ella; este era otro soldado más desconocido, de quien nadie habló; nunca a su puerta llegó una nota de consuelo, y el nombre de él nadie nunca lo pronunció; fue un pobre soldado desconocido, único hijo de una madre desconocida; mi tristeza no es esa ahora, sino que creo, que lo que mi hermano hizo, no valió la pena, pues, nunca se ha reconocido el valor y la labor de ese grupo de Jóvenes Barahoneros que ofrendaron sus vidas en Abril del 1965.
Sólo viví mirando a una madre llorar por un soldado anónimo, el cual no pudo ni siquiera su cuerpo enterrar, cuanta pena me da cada mes de Abril, que aunque hoy ya, mi madre no está para verla llorar, por ese hijo que la guerra le quitó; ahora soy yo quien lloro por él, sintiendo que lo que él hizo no valió la pena; cuando veo como mi país está arropado por la impunidad, la corrupción, la criminalidad y el narcotráfico, donde la inversión de valores, no le da ninguna seguridad ciudadana a los dominicanos, en ningún orden institucional, con una justicia, que solo se le aplica, al que no tiene con qué pagar una buena sentencia o un indulto, a un país sin liderazgo, donde solo vale el tráfico de influencia, donde los proyectos no se publican sus costos, donde para tener dinero y prestigio solo hay que ser político, aunque no haya asistido a una universidad, a un país donde las fuerzas castrenses, que son las llamadas a protegernos, sean las que están en medio de la delincuencia y el narcotráfico, a un país donde una mujer es reconocida por la posición económica que tiene y no a aquella que ha criado y educado a una familia vendiendo pollo picado, friendo yaniqueque, o trabajando en casa de familia.
Realmente, no quiero morir como mi madre, llorando todos los meses de Abril de cada año, por el hermano que se llevó la guerra; quiero algún día sentir y creer que eso valió la pena, viendo a mi país cambiar y que se respeten los derechos del ciudadano, aunque no tenga posición económica, ni tráfico de influencia, donde mi país esté libre de la delincuencia y el narcotráfico, donde los jueces y los fiscales no vendan sus sentencias y dictámenes, donde los cuerpos castrenses verdaderamente hagan su papel de proteger nuestro país, como lo dicta la Constitución y que ésta a su vez, no sea modificada como un traje a la medida del gobierno de turno. Eso es lo que yo quisiera, tener el país que quiso tener mi hermano y que soñó Juan Pablo Duarte.